jueves, 15 de abril de 2010

XVI Encuentro de Formandos de la Familia Paulina




Ubicar el “sacerdocio común en una sociedad cambiante” nos remite a grandes interrogantes sobre el papel de la Iglesia Católica en el mundo actual. Y me refiero a “Iglesia” (ecclesia: asamblea, convocación) en su correcto sentido, trayendo así el movimiento de testimonialidad y fidelidad a Cristo de todo bautizado.

A muchos católicos el mundo nos viene demasiado grande, justamente cuando decidimos automatizarnos al sistema que nos enmaraña día a día. Solemos caer en el complejo de la avestruz: “metemos la cabeza en la arena, creyendo soslayar nuestro voluminoso compromiso”.

El sacerdocio común nos obliga a entender eso del “no tener miedo”, pues precisamente el miedo es lo que nos mantiene incómodamente cómodos y con una actitud ahistórica.

“Una vez bautizados nos equipamos lo suficiente para ser puentes de salvación y redención”: conclusión precisa del XVI Encuentro de Formandos de la Familia Paulina, llevado a cabo este 09, 10 y 11 de abril del presente año.

Las actividades, dirigidas en su mayoría por el P. Francisco Javier Conde, sj, se enfocaron sobre manera al análisis de las situaciones económica, política y social de nuestro país con analogía a nuestro dinamismo y compromiso misionero.

En la comunidad de Taxqueña de la Sociedad de San Pablo se vivió un ambiente de construcción. Cerca de setenta participantes, en su mayoría formandos, hicieron suyo el pensamiento de renovación en su deber como cristianos.

Si se habla de algo serio y sagrado hay que actuar con seriedad, sagradamente: el testigo del Reino da la vida, no la exige. La Familia Paulina se lanza a vivir con conciencia, dignidad y belleza su sacerdocio bautismal y ministerial.



Hno. Rafael Espino Guzmán, ssp

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